La Comunitat Valenciana ha experimentado un febrero inusualmente cálido, siendo el tercero más caluroso desde al menos 1950, después de los de 1990 y 2020. Este mes estuvo marcado por un déficit de precipitaciones del 47% en la región, con una temperatura media de 11,8 grados centígrados, 2,9 °C por encima de la climatología de referencia.
Las temperaturas diurnas y nocturnas fueron significativamente más altas de lo normal, con un promedio de 3,2 °C y 2,8 °C por encima de lo habitual, respectivamente. Este fenómeno se atribuye principalmente a los continuos temporales de viento de poniente, que trajeron masas de aire cálido desde regiones tropicales.
Durante las tres primeras semanas del mes, se registraron hasta cinco borrascas de gran impacto, como Leonardo, Marta, Nils, Oriana y Pedro. El día más ventoso fue el 14, con ráfagas superiores a 130-140 kilómetros por hora en la provincia de Castellón.
El día 11 se destacó como el día de invierno más cálido en la Comunitat Valenciana desde 1950, con temperaturas mínimas récord en las tres capitales. En cuanto a las precipitaciones, se observó un patrón de sequía en el 58% del territorio, especialmente en Castellón, el litoral y prelitoral de Valencia, y el norte de Alicante.
Por otro lado, hubo zonas en el interior de Valencia y el sur de Alicante que experimentaron un febrero húmedo o muy húmedo, alcanzando niveles extremadamente altos de acumulación de lluvia en el Rincón de Ademuz.
El déficit de lluvias y el clima cálido se explican por la presencia constante de bajas presiones asociadas al chorro polar, desplazadas hacia latitudes bajas al sur de las Islas Británicas, y altas presiones en Groenlandia. Esto causó una circulación continua de frentes y temporales de viento de poniente durante las primeras tres semanas del mes.
En resumen, febrero en la Comunitat Valenciana estuvo marcado por temperaturas inusualmente altas, déficit de lluvias y patrones atmosféricos peculiares que generaron un mes atípico en términos climáticos.
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