Vecinos de la localidad valenciana de Albal (Valencia) han denunciado un acto de vandalismo contra un monolito instalado en el Parc de Correus en memoria de las 230 víctimas de la dana. Exigen a las autoridades municipales que actúen de inmediato para reponer el memorial en condiciones dignas, realizar una investigación sobre lo ocurrido, depurar responsabilidades y condenar públicamente el hecho por todas las fuerzas políticas e instituciones.
El acto vandálico, descrito como de una gravedad y vileza difíciles de calificar, ocurrió alrededor del 15 de abril. Alguien arrancó la placa conmemorativa dedicada a las víctimas mortales de la dana del 29 de octubre de 2024, destrozó las velas y piedras que conformaban el memorial, dejando el lugar en un estado de desolación total.
La placa formaba parte de un espacio de memoria creado el 18 de julio de 2025 por vecinos y vecinas de Albal. Plantaron un olivo como símbolo de paz, raíces y permanencia, habilitando este rincón del parque como lugar de recuerdo y duelo colectivo ante la peor catástrofe natural reciente en la Comunitat Valenciana.
Los vecinos describen cómo el memorial vivo, con flores, velas encendidas y lazos negros, ha sido profanado. La placa arrancada en el suelo, tejas del muro rotas esparcidas por la hierba, piedras y velas destruidas o desplazadas. El lema «Ni oblit ni perdó» escrito por los vecinos refuerza su determinación en preservar la memoria.
Consideran que este acto busca que olviden, pero reafirman que no lo permitirán. Lo ven como un ataque fascista a la memoria colectiva, intentando borrar el duelo y dignidad de los fallecidos, sus familias y aquellos que siguen exigiendo verdad, justicia y responsabilidades. Para los vecinos, atacar un memorial a los muertos es atacar a los vivos que los recuerdan.
Anuncian que el 8 de mayo, a las 20:00 horas, se reunirán en el Parc de Correus para restaurar el memorial. Recolocarán la placa, renovarán el espacio de recuerdo y rendirán homenaje a las 230 víctimas en la conmemoración del año y medio de la tragedia. El olivo sigue en pie, y ellos también. Ni olvido ni perdón.
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