El Ayuntamiento de València ha aprobado una nueva normativa sobre apartamentos turísticos que ha generado controversia entre los diferentes grupos políticos y asociaciones vecinales de la ciudad. La alcaldesa, María José Catalá, ha destacado que esta regulación marca un cambio en el modelo de ciudad que se quiere promover, priorizando el uso residencial de las viviendas y limitando el impacto del turismo en la zona.
La normativa establece que las viviendas y apartamentos turísticos no podrán superar el 2 % del parque total de cada barrio y distrito, y solo podrán ubicarse en bajos o primeras plantas en edificios de uso mixto. Además, se han establecido tres candados que actúan de forma simultánea para regular el número de plazas turísticas y evitar la saturación en determinadas zonas.
Sin embargo, tanto la oposición como la Federación de Asociaciones Vecinales han manifestado su desacuerdo con la nueva normativa, señalando que presenta vacíos y excepciones que no resuelven el problema de los apartamentos turísticos ilegales en la ciudad. Se ha criticado que la normativa no aborda el cierre de zonas saturadas ni incrementa la inspección, lo que permitiría seguir abriendo nuevos apartamentos turísticos en áreas ya trabajadas.
En respuesta a estas críticas, el concejal de Urbanismo, Juan Giner, ha defendido la normativa como un paso necesario para priorizar el bienestar de los vecinos y promover un modelo de ciudad más equilibrado y sostenible. Se ha destacado la importancia de convertir los apartamentos turísticos en viviendas residenciales para aumentar la disponibilidad de vivienda y abordar la emergencia habitacional en la ciudad.
En conclusión, la nueva normativa sobre apartamentos turísticos en València busca regular de manera más estricta este tipo de alojamientos, priorizando el uso residencial de las viviendas y limitando su impacto en los barrios. A pesar de las críticas, el gobierno municipal defiende esta regulación como un paso necesario hacia un modelo de ciudad más sostenible y equilibrado.
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