El Photonic Research Lab (PRL) de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) está trabajando en el desarrollo de sensores de fibra óptica para evaluar la eficiencia de los sistemas de captación de energía a partir de corrientes marítimas. Esta iniciativa forma parte del proyecto europeo SMARTMOORING, en colaboración con las empresas suecas CorPower y Minesto.
El laboratorio, perteneciente al Instituto de Telecomunicaciones y Aplicaciones Multimedia (iTEAM) de la UPV, se destaca por su capacidad para desarrollar sensores de fibra óptica que pueden detectar perturbaciones extremadamente pequeñas, como estiramientos, vibraciones o cambios de temperatura. Estos sensores son fundamentales para garantizar la eficiencia de los sistemas de generación de energía marina, ya que pueden monitorizar tensiones en boyas y cometas utilizadas en la producción de energía marina.
Salvador Sales, investigador principal del proyecto, destaca que los sensores de fibra óptica son estables, inmunes a interferencias eléctricas, de tamaño reducido y ligeros, lo que los hace ideales para entornos industriales agresivos o explosivos. Estos sensores pueden detectar cambios mínimos en la longitud de onda, permitiendo medir temperaturas inferiores a 0,1 grados y deformaciones mecánicas mínimas.
Además de su aplicación en energía marina, los sensores desarrollados por PRL-UPV tienen usos en sectores como la ingeniería civil y el aeroespacial. Por ejemplo, colaboran con empresas como CalSens para monitorizar infraestructuras civiles, evaluando cargas, vibraciones y deformaciones.
El laboratorio ha participado recientemente en proyectos como la monitorización de túneles y puentes, demostrando la utilidad de los sensores de fibra óptica en la verificación en tiempo real de la seguridad de las obras y la estabilidad de las estructuras durante pruebas de carga.
En cuanto a la capacidad de medir temperaturas extremas, los sensores del PRL-UPV pueden operar a más de 1200 grados, con aplicaciones en el sector aeroespacial. Para temperaturas superiores a 2.000 grados, utilizan fibras de zafiro, siendo una de las pocas entidades en Europa con esta tecnología. También han desarrollado sensores criogénicos, capaces de operar hasta 10K, para aplicaciones con hidrógeno líquido y otros sistemas criogénicos.
En colaboración con empresas industriales y administraciones públicas, el laboratorio monitoriza infraestructuras en varios países, demostrando la versatilidad y utilidad de sus sensores de fibra óptica en diferentes sectores y aplicaciones.
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