El Hospital General de València ha puesto en marcha la nueva Unidad Funcional de Linfoma, creada por un equipo interdisciplinar para optimizar la atención a los pacientes mediante la integración de distintos especialistas y la coordinación ágil de los procedimientos diagnósticos y terapéuticos. Esta iniciativa constituye un paso decisivo en la atención integral a pacientes con neoplasias linfoproliferativas, un tipo de cáncer de la sangre donde los linfocitos crecen de forma excesiva y descontrolada, afectando al sistema linfático, la médula ósea y otros órganos.
El Hospital General atiende anualmente a una media de entre 500 y 600 pacientes con linfoma, incluyendo aproximadamente 135 nuevos diagnósticos cada año. Este modelo interdisciplinar, alineado con las guías nacionales, permite tomar decisiones clínicas consensuadas y una atención más rápida y eficiente, facilitando la evaluación de resultados y la mejora continua de la calidad asistencial.
Dentro de esta nueva estructura, destaca el papel de la enfermera gestora de casos, figura clave que facilita el recorrido hospitalario del paciente, optimiza los tiempos de respuesta y asegura la continuidad asistencial entre los distintos servicios implicados. Además, la creación de esta unidad supone un avance estratégico al consolidar un modelo asistencial basado en la colaboración interdisciplinar, la eficiencia y la mejora continua de la calidad.
La Unidad Funcional de Linfomas se ha presentado en el curso ‘Linfomas Hoy: Actualización interdisciplinar del diagnóstico a la terapia personalizada’, donde se abordaron temas como la incorporación de herramientas genéticas y moleculares de última generación en el diagnóstico, el papel de las técnicas radiológicas y metabólicas, así como las nuevas estrategias terapéuticas como las terapias dirigidas, inmunoterapia y terapia celular.
En los últimos años, el diagnóstico y tratamiento de los linfomas han experimentado una transformación profunda, impulsada por los avances en biología molecular y genética, permitiendo caracterizar mejor cada tipo de linfoma y seleccionar terapias más específicas. El desarrollo de inmunoterapias y terapias celulares ha cambiado el paradigma terapéutico, haciendo imprescindible el trabajo coordinado de distintos especialistas para ofrecer una atención verdaderamente personalizada.
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