Con una media de 20 a 23 habitaciones por día, las camareras de piso de la Comunitat Valenciana, conocidas como ‘Kellys’, están intensificando sus reivindicaciones durante el mes de agosto, el cual es considerado el más duro para ellas. Se enfrentan a una sobrecarga de trabajo excesiva, con un aumento significativo en la cantidad de camas por habitación debido a la presencia de familias turistas. Este incremento en la carga de trabajo conlleva más estrés, agobio y condiciones más difíciles de limpieza, especialmente en un mes como agosto.
Yolanda García, portavoz de las Kellys en Benidorm, destaca que este verano las camareras de piso deben hacer frente a una cifra media de 20 a 23 habitaciones diarias, además de limpiar las zonas comunes de los hoteles. Este aumento en la demanda de limpieza se refleja en las estadísticas de la Encuesta de Ocupación Turística de 2025, que muestra un incremento significativo en el número de viajeros en la Comunitat Valenciana en comparación con el año anterior.
Además, las condiciones de trabajo se ven agravadas por el cambio en el perfil del turista, que ahora tiende a realizar estancias más cortas, lo que implica más entradas y salidas en las habitaciones para las camareras de piso. Durante los meses de verano, las habitaciones están significativamente más sucias debido a la presencia de arena, cremas y otros residuos provenientes de la playa o la piscina, lo que requiere un esfuerzo adicional por parte de las trabajadoras.
El desgaste físico y emocional se hace evidente en las camareras de piso, quienes experimentan dolores en diversas partes del cuerpo, estrés y ansiedad por cumplir con su jornada laboral. A pesar de recibir un salario ligeramente superior al mínimo interprofesional, las trabajadoras consideran que no es suficiente para hacer frente a los crecientes costos de vida y vivienda.
Una de las principales demandas de las trabajadoras es que se reconozca la penosidad de su trabajo, permitiéndoles solicitar la jubilación anticipada. El Real Decreto 402/2025 ha abierto la posibilidad de adelantar la edad de jubilación para trabajos considerados penosos, como el de las camareras de piso, que se ven afectadas por un alto número de bajas por incapacidad temporal.
Además de la jubilación anticipada, las trabajadoras exigen el cumplimiento de los convenios laborales, denunciando la existencia de trabajadoras externalizadas con condiciones menos favorables. Solicitan también una mayor consideración por parte de los turistas hacia su trabajo, destacando la importancia de un trato empático y el respeto por las condiciones en las que realizan su labor.
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